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sábado, 15 de diciembre de 2012

Robos, violencia y descontrol, así se trabaja en los hospitales públicos


Entrevista: Dra. Griselda Kopecky  -
Dr. Eduardo Taboada de La Asociación
 Médica de la República Argentina (AMRA)

En noviembre, una médica pediátra que se encontraba de guardia, atendió a una nena  que ingresó a las 7 de la mañana con "una dificultad respiratoria severa”. El cuadro era de neumonía bilateral. Enseguida se intentó compensarla; pero a las 10 sufrió un paro cardiorrespiratorio. A las 11.30 falleció después de varios intentos por reanimarla. Cuando la médica dio la noticia a los familiares de la nena, hubo agresión verbal y hasta la golpearon en el rostro.

En es momento, había seis personas cerca de ahí entre policía, personal de seguridad privada y Control Urbano Municipal, pero el hecho e inseguridad se dio igual. Ese día AMRA, la Asociación Médica de la República Argentina, dijo basta y decretó un paro de 48 horas con guardias mínimas. El paro tuvo el 80 por ciento de acatamiento.

Según la Dr. Griselda Kopecky, Secretaría de Género y Equidad, de la Seccional Santa Fe de AMRA, de los seis hechos de violencia que se dan por semana en cada efector público de la ciudad, solo se denuncian dos y los otros cuatros pasan desapercibidos. Se denuncian en AMRA, pero no el policía o en la municipalidad.  Mediáticamente, un solo hecho de violencia al mes sale a la luz.

Muchos de los pacientes no vienen con un familiar, sino con varios familiares, yo por ejemplo, estuve en el Hospital Eva Perón en estos días, y entraba un padre que acompañaba a su hijo que venía rengueando, y atrás venían dos amigos para acompañarlo. A lo mejor, también estaban en el accidente, por lo general se termina reaccionando mal con el médico que sale a dar la noticia del diagnóstico, o que a lo mejor pide sangre porque ese paciente está muy grave, o hay pacientes que vienen con los parientes que desconocen, cual fue el motivo por la que están en esas condiciones. El médico es el blanco, el que está recibiendo a un paciente y después de evaluarlo, de examinarlo sale a dar un diagnostico, a veces tarde media hora o una hora o más si tiene que intervenirlo en cirugía y es por eso, que a nosotros nos llama la atención la reacción a veces negativa que tienen hacía los médicos y los enfermeros”, explica la Dra.Kopecky.


Los robos llegan a privar a los centros de atención de las cosas más insólitas. En el “Eva Perón” se llevan las leches maternizadas, que son dadas a las personas que la necesitan. Según testigos, pasan por el cuarto dónde se encuentras y se las llevan, eligiéndolas como que si estuvieran en un supermercado, pero, claro no la pagan.

Así, como los sellos y las lapiceras de los profesionales, hasta indumentaria que guardan en cajas de seguridad, sábanas y frazadas de las habitaciones. La lista de faltantes incluye también billeteras, celulares, cospeles y abrigos que son extraídos de los consultorios, espacios administrativos, pasillos y en el internado. En muchos casos, los pacientes también son víctimas del delito.

El paro de los profesionales nucleados en la Asociación Médica (AMRA) que se realizó el 28 de noviembre para reclamar por las condiciones de seguridad en los centros de salud alcanzó un acatamiento del 80 por ciento, y repercutió en todos los hospitales públicos santafesinos. "Fue más importante de lo que esperábamos", aseguró el dirigente de AMRA, Eduardo Taboada.

La agresión que sufrió ese domingo una médica pediatra de la guardia del Sáenz Peña por parte de los familiares de una nena que falleció por un avanzado cuadro de neumonía bilateral, cobró fuerza en el paro además de otros hechos en los que "quedaban expuestos los trabajadores".

La protesta de los trabajadores fue más allá, y reclamaron el cierre de la guardia de ese hospital hasta que se garantice la seguridad, al tiempo que advirtieron que podrían llegar a la Justicia porque no se les garantizan las condiciones laborales. La huelga incluyó un corte de calle en media calzada, y 25 empleados de guardia advirtieron que si no se toman medidas pedirán traslados.

“Está pasando ahora que no se encuentran médicos de guardias que reemplacen, hay una falta total de trabajo, hay demanda de trabajo pero no quieren ir a trabajar los médicos. Hasta ahora no sabemos de ningún caso que haya pagado por agredir a algún médico, solo sabemos de un compañero que está siguiendo como una causa”, expresan los dirigentes de AMRA, y comentan además: “Con los médicos hablamos todos los días. Por ejemplo a mí me ha tocado acompañar a alguna compañera médica a la comisaría para ver si no fueron a su vez acusadas”.


El HECA, un mundo aparte

“El HECA es un Hospital de complejidad importante, los pacientes que llegan ahí por lo general, son pacientes que vienen de traumatismo, de suceso de accidentes traumáticos donde necesitan alta complejidad, estamos hablando de salas de terapia intensiva, sala de cirugía, porque hay guardia de cirugía las 24 hs., todos los días de la semana, es decir son pacientes de muchísima complejidad, entonces el tiempo para el diagnostico, para el tratamiento para poder tratar bien a un paciente y llegar a un diagnóstico a veces lleva no media hora sino mucho tiempocuenta la  Dra.Kopecky.


 ¿La policía está ahí desde que pasaron una serie de hechos? 
Si, porque la Municipalidad no tenía esta posición de tener policías en las puertas, inclusive está pasando también el Hospital Alberdi que hay policía también y hay un patrullero a veces apostado en la Plaza Alberdi cuidando sobre todo los fin de semana cuando los chicos concurren a las guardias.

La historia que nadie cuenta

El Hospital Eva Perón, se alborota y cambia su programación, cuando el barrabrava de la  hinchada de Rosario Central, apodado “Pillín”, decide que se encuentra enfermo. Ese día, según cuentan profesionales de ese hospital, se interna, elige la habitación, la cama y el médico. Entra directamente con la mochila y dos o tres acompañantes más, se acuesta en la cama que eligió, y apura en formas amenazantes a enfermeras y médicas.
La última ocurrencia del “Pillín ocurrió en Agosto pasado, cuando decidió operarse la vesícula.
Le tienen terror porque una vez golpeó a una enfermera porque le dijo que esa cama no porque estaban esperando a otra paciente, y él dijo que se quedaba allí.


Sin violencia

Las situaciones de violencia que se pueden dar en torno de los hospitales públicos "no se resuelven poniendo cámaras, detectores de metal o con más personal de vigilancia en el lugar. Es una situación que requiere repensar los procesos de atención de pacientes", afirmó la secretaria de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario, Adela Armando.

Por su parte, desde AMRA se consideró necesario trabajar en la concientización de la sociedad con el objetivo de valorar el compromiso que los profesionales médicos y demás integrantes de los equipos de salud ponen de manifiesto a diario para brindar un servicio adecuado; advirtiendo, que las situaciones de violencia afectan seriamente el logro de estos fines. La  Dra. Kopecky  comentó que se han entrevistado con la policía, los secretarios de seguridad y dijo al respecto:"El único que nos dio la razón fue Marcos Escajadillo (Ex viceministro de Seguridad de la Provincia), que es médico y se acordaba cuando él estaba haciendo guardia, entonces reacciono rápido, nos contuvo, charlo mucho con nosotros y ahí empezó la movida de tener policías en los lugares más calientes, sobre todo los fines de semana.”

“El problema de violencia es muy amplio y necesita un diagnóstico situacional particularizado”


Entrevista: Dr. Armando Schmukler


El Dr. Armando Schmukler, presidente del Colegio de médicos, analiza diversos aspectos de la problemática y postula una alternativa para tratarla.


-¿Cómo se manifiesta la violencia?
A.S- Esta violencia tiene un amplio espectro. No solo en las agresiones físicas, sino también, en las agresiones psíquicas. Tampoco tiene un lugar geográfico, que de alguna manera se podría esquematizar en lugares marginales de una ciudad o los más empobrecidos donde pueden haber algún otro tipo de problemática relacionada como puede ser robo, adicciones, etcétera. No, por el contrario, nosotros no queremos estigmatizar. Todos los agentes médicos están atravesados por la experiencia de algún grado de violencia que puede ser psíquica y demás. En este aspecto, un tema central es la no estigmatización del lugar de la violencia, que nos va a llevar después a que no hay soluciones únicas y mágicas.




-¿Se ha intensificado en el ámbito de salud?
A.S- Si, se ha intensificado, es más visible. El tema violencia no es solo nuestro, no es privativo de la ciudad ni la Republica. Es un tema que afecta a todo el mundo, tal es así que la Organización Mundial de la Salud dice que “entre los distintos oficios y trabajos, la violencia en el área de salud va a la cabeza con cifras que rondan aproximadamente una tercera parte de las denuncias”.

- ¿Qué actores forman parte del problema y consecuentemente pueden ser afectados?
A.S- Cuando digo agentes de salud no me refiero al médico solamente, sino están involucrados otros trabajadores de salud como enfermeras, kinesiólogos, etcétera. Todos atravesados por el mismo riesgo; incluso no solo en el ámbito de trabajo sino en lo que puede ser fuera de él. Se han visto amenazas, persecuciones y demás fuera del ámbito laboral.





- ¿Por qué surge y con qué objetivos el acto de violencia laboral en los servicios de salud organizado por el Colegio de Médicos y la Asociación Médica, llevado a cabo a fines del año pasado?
A.S- Nosotros desde el Colegio de Médicos hemos visto últimamente esta problemática, entre otras tantas, que tiene que ver con la violencia para con el medico en su sitio de ejercicio de la profesión. El tema violencia está muy en boga por distintas razones, nosotros la queremos despejar. De ninguna manera queremos hacer una utilización política ni operacional sobre eso. Lo que si nos importa es instalar el tema para llevarlo a  discusión en los foros médicos que tiene que proteger su accionar. Con ese presupuesto y ese diagnostico inicial, nos plantamos con las organizaciones médicas trabajar sobre el tema y así surge un primer taller de autoconvocados donde se empiezan a plantear las cosas.


- ¿Por qué causas puede producirse y qué situaciones impulsan a generarla?
A.S- De pronto un ámbito físico no apropiado, con una espera no apropiada, por ejemplo, alguien que esté esperando ser atendido y está con 40 grados de temperatura con un bebé puede llegar a predisponer a una agresión, una reacción del paciente porque obviamente no ha sido atendido; si ese mismo paciente solicita un turno a un administrativo y éste lo trata mal, no lo mira a los ojos, no le dice cuanto tiene que esperar, o sea, una mala atención también va a predisponer a generar violencia. Con ello estamos extendiendo el ámbito meramente del hecho de violencia, lo llevamos al ambiente físico, a la atención.
Y también tiene que ver con toda la sociedad porque ha cambiado su paradigma en relación con el médico ya que hoy en día el paciente pregunta, cuestiona, decide; y esa autonomía, que es positiva, puede paradójicamente llegar a impulsar un acto violento. Por ejemplo,  un paciente recibe un informe sorpresivo o que no quiere escuchar, como es el caso de las terapias intensivas que suele no dar buenas noticias sobre todo a familiares de gente joven. ¿Por qué genera eso? Por propias reacciones humanas. ¿Como se puede atemperar? Teniendo un ámbito adecuado para  informar, teniendo el tiempo necesario para informar. Muchas veces los médicos están informando a las dos de la mañana, después de 24 horas de trabajo, con cansancio y tensión; entonces la predisposición para informar y el ambiente no es el mejor y seguramente van a ser respuestas cortantes, secas, poco explicativas. A veces los médicos confundimos entre emisor y receptor creemos que el receptor está a la misma altura técnica en comprensión que nosotros y hablamos un lenguaje equivocado.

- ¿Qué proceso debe llevarse a cabo para emprender su tratamiento?
A.S- El tema violencia debe ser enmarcado en un aspecto general y luego debe ser particularizado para hacer un diagnostico y posteriormente un tratamiento. Se trata de llevarlo a la particularidad de cada lugar de trabajo, ya que sin un diagnostico apropiado no puede haber un tratamiento y para ello es necesario determinar las causales de cada lugar. No hay soluciones mágicas, no es que pidiendo más policías se soluciona. El problema de la violencia es muy amplio, muy abarcativo y necesita un diagnostico situacional, específico en cada área.


- ¿Cuál es el rol que las autoridades deben ejercer al respecto?
A.S- Sabemos que identificar la cosa tiene que ser de los propios actores y es así, pero también necesitamos que las autoridades se comprometan en el asunto. Si tenemos buen diagnostico y decimos bueno hay que poner una sala de espera acorde como para dar el informe y la autoridad hace caso omiso a esa situación, entonces estamos en lo mismo. Esto requiere entonces compromiso de las autoridades. Replicando el molde de lo macro a lo micro, acá también necesitamos el apoyo de las autoridades máximas y después de las autoridades locales de cada hospital. Una cosa es que el ministro digan “deben hacer tal cosa”, y otra es que el director médico, el jefe de la terapia intensiva, el jefe de la guardia se ayorne a estas directivas. Se trata también, de no atomizarse con distintas posturas y que se sumen los esfuerzos de modo de ser más operacionales y eficaces.

Tal como explica Schmukler, un diagnóstico particularizado es fundamental para visualizar de qué manera proceder ante un conflicto de gran amplitud y versatilidad. Un verdadero reto que deberán asumir las autoridades.


“Hay una intolerancia de la gente y también del médico”


Entrevista Javier Fernández


Javier Fernández (mat. 10775) es médico y atiende en el hospital Eva Perón de Baigorria. En su ámbito laboral observa que las situaciones de violencia son cada vez más evidentes y que las mismas pueden generarse por distintos motivos.


¿Ha sido parte de algún hecho de inseguridad?
J. F- Dimos un informe de un paciente que estaba grave y lo querían entrar a ver y le dijimos q no se podía porque no era horario de atención y comenzaron a romper la puerta, a golpear…y ahí tuvimos que llamar a los  guardias.

¿Cuáles son las situaciones que se producen con mayor frecuencia en el hospital Eva Perón?
J.F- Normalmente pasan ese tipo de situaciones, o en la guardia por lo general abajo. Cuando entra un accidentado que la gente está desesperada y quiere ingresar a ver el paciente y no puede; o bien, tardan mucho en atender y golpean las puertas y a los médicos.


¿Por qué se produce la violencia en general?
J.F- La violencia se produce porque tardan mucho en atenderlo y porque hay una intolerancia de la gente y también del medico. Llega un momento que el médico no da abasto y pierde la noción del horario y hay pacientes que pueden estar más de dos horas esperando, entonces el problema esta ahí.



¿Hay otro tipo de causas?
J.F- Sí. Muchos vienen drogados bajo el efecto del alcohol, cocaína, marihuana; están como perdidos.

¿Cuáles son para usted posibles soluciones?
J.F- La solución sería poner más gente atendiendo, guardias para tranquilizar la zona porque muchas veces no hay nadie entonces golpean y quieren entrar. Poner buena vigilancia en la guardia, sobre todo,  para contener a la gente.


¿Se ha intensificado el problema en su espacio laboral?
J.F.- Se ha intensificado; más que nada en las guardias generales y en los médicos que están en la calle, en ambulancia.